Están congregados en el paÃs cientos de hombres y mujeres vinculados con la producción de banano.
140 mil personas devengan su sustento o sus ganancias de este producto agrÃcola, que por décadas identificó a nuestra nación junto con otras centroamericanas como Honduras.
El banano y su cultivo evolucionaron dichosamente en Costa Rica. De los inicios, de la fuerza bruta del trabajador y , -hay que decirlo- de su explotación ingrata, se pasó a los años de huelgas, al retiro de la bananera de Golfito, Coto, Zona Sur en general, que darÃa lugar al desempleo que luego se trató de enjugar con el Depósito Libre y el turismo de compras que aún persiste.
Las plantaciones se quedaron en el atlántico y los empresarios post ochenta han dado sobrado testimonio de empeño y calidad en los nuevos tiempos. En los 90 vino la lucha mundial para combatir las acusaciones de agresión al ambiente, Costa Rica cambió sus prácticas y logró insertarse en los parámetros que exigió Europa para aceptar nuestra fruta.
En la última década, hemos visto en los supermercados europeos codearse nuestro banano, impecable, exquisito, junto a los venidos del Ecuador o de Colombia. Lado a lado, jugándose su prestigio y su calidad para ser escogidos por ambas condiciones, prestigio de producción limpia y gusto inmejorable. Y es el consumidor el que resuelve y toma uno u otro.
Allá se especifica con claridad la procedencia del producto, BANANO DE COSTA RICA.
La presidenta Chinchilla hizo un hermoso repaso histórico en el congreso que se desarrolla en estas fechas alrededor del banano. Y puso énfasis en lo fundamental. Los empleos que el sector nutre, especialmente en el Cribe que lleva ingreso a una de las regiones más desprovistas de oportunidades,
Sus manos, su vida laboral entera están entregadas a las plantaciones y eso, junto con la labor del empresariado bananero nacional, han hecho de este producto de exportación una razón de orgullo.





