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La neurociencia truco en los restaurantes

  • Published in Salud

El hambre o el antojo no es lo único que impulsa a comer más.

La percepción visual juega un rol muy importante, según un estudio del Instituto Nacional de Genética de Shizuoka, en Japón.

El hipotálamo del cerebro recibe la información que ingresa por nuestros ojos y de esa forma se regula el hambre y la saciedad.

“Si el alimento lo coloco en un plato tendido y amplio en su diámetro, da la impresión de que estoy comiendo menos, eso me da la licencia de comerme un postre porque creo que he comido menos. Si la misma cantidad la sirvo en un plato de diámetro menor, donde parece lleno, la persona cree que ha comido más y ya no come postre”, comento la nutricionista del estudio.

“Lo mismo pasa con los vasos y los jugos. La misma cantidad puede estar presente en un vaso más alto o más bajo, y la percepción es diferente. La persona va a creer que ha tomado más en vaso pequeño, cuando en realidad es la misma cantidad del vaso grande”, agregó.

Un estudio del Instituto Max Planck, de Alemania, comprobó que el aspecto de la comida puede disparar la hormona grielina, que despierta la sensación de apetito.

“Los pacientes entienden a la ensalada como recontra aburrida, pero si lo convierto en plato hondo, donde coloco un filete de pollo bañado en ajonjolí, hago cambiar la predisposición de la gente frente a la ensalada, logrando que cambie de hábito y que cambie de ingesta diaria. También se puede aplicar esto con niños”.