Este gobierno ha dado uno de sus más graves pasos al estilo de siempre, tozudo, creyendo que tiene , solo él, la razón y queriendo hacernos creer que la tiene, sabiendo, todos, ¡que no!
El hombre que prestó el avión a la presidenta Laura Chinchilla para que fuera a la boda en Perú, resultó no ser el empresario respetable que nos pintó Casa Presidencial.
Resultó ser un colombiano radicado en Santa Ana, con más de 100 idas y venidas por las Américas, el Caribe y Europa en cinco años, de nombre Gabriel Morales Fallón, señalado por presunta relación de con el narcotraficante alias Chupeta.
Y desde hace más de cinco años, ya aparecía en medios colombianos como "Empresario enredado".
Como ese es el personaje que le prestó el avión a doña Laura y comitiva, el ministro de Comunicación Francisco Chacón ,- el hombre de confianza de la presidenta-, tuvo que renunciar.
Chacón tenia tres días de asegurar que conocía al mandamás de la empresa dueña del avión THX, que eran “gente seria” y que había intentado un negocio de palma sin éxito. Luego dijo que era una empresa sobre hidrocarburos y gas natural pero que no tenía operaciones en Costa Rica. Para quitar importancia dijo que ya ese mismo empresario había prestado el avión para ir al funeral de Hugo Chávez y que , -de todos modos-, apenas tenía una oficina pequeñita en Costa Rica por lo cual, no comprometía a la presidenta.
Ella misma todavía ayer insistía en que no había conflicto de intereses en aceptar esas colaboraciones y su quehacer de mandataria ¡y lo decía incómoda y molesta porque se estaba escarbando en todo el escabroso asunto.
Tras todo lo que se descubrió Chacón solo acertó a justificarse diciendo que lo engañaron. Por eso renunció
Naturalmente debiera haber más renuncias. La cadena de contactos puede ser preocupante…
En primer lugar, no debe una presidenta de Costa Rica andar mendingando aviones ni aventones. No puede pretender engañar al país, acomodando de última hora un encuentro con un colega presidente creyendo que con eso se aplaca la sorpresa y molestia de verla viajar en no importa qué transporte, de no importa de quién, no importa por cuál razón privada y personal y …encima, ¡molestándose porque la prensa pregunta!
Los hechos han dejado claro que ¡era necesario preguntar!...
Concluye así un capítulo, solo uno.
Hoy, más que nunca, es necesario que la Procuraduría de la Ética y el Fiscal General ahonden, averigüen, y no comentan errores en el camino ni dejen que campee la impunidad.
Este contacto de Casa Presidencial puede traer más cola.







