El partido gobernante en Sudáfrica, el Congreso Nacional Africano (CNA), afirmó hoy que el presidente del país, Jacob Zuma, tiene hasta hoy de plazo máximo para dimitir o procederán con una moción de censura en el Parlamento mañana mismo.

"El límite es hoy", precisó el tesorero general del partido, Paul Mashatile, en una comparecencia de prensa tras reunirse con los miembros del grupo parlamentario del partido, en su calidad de miembro de la ejecutiva del CNA.

"No podemos mantener a Sudáfrica esperando más, la decisión debe ser implementada y ahora debemos proceder con el proceso parlamentario", recalcó.

La intención del partido es que, en cualquier caso, Jacob Zuma ya no sea mañana jefe de Estado y que su puesto lo ocupe inmediatamente el actual vicepresidente del Gobierno y número uno del CNA, Cyril Ramaphosa.

Pese a todo, se insistió en que lo mejor sería, en interés del país, que el cierre de la actual crisis se produzca de forma amistosa y no de una manera "humillante" para el mandatario

"La pelota está en su campo", dijo en referencia a Zuma el líder del bloque parlamentario oficialista, Jackson Mthembu, quien compareció junto a Mashatile.

El debate sobre la salida prematura del presidente, con mandato hasta 2019, viene detonada por su mala imagen y por los graves escándalos de corrupción que lo rodean.

El secretario general del partido, Ace Magashule, anunció ayer en una comparecencia de prensa que la cúpula del CNA pidió formalmente a Zuma que renuncie a su cargo tras semanas de maniobras políticas y negociaciones a puerta cerrada.

Sin embargo, había puntualizado que no se había dado un plazo límite al mandatario para concretar la salida.

La disciplina interna del CNA obliga a sus miembros a acatar las decisiones del bloque, incluidos los cargos electos.

Ahora, si pese a todo, el presidente se resiste a abandonar el poder, la vía para su destitución es una decisión en el Parlamento, de mayoría oficialista.

El presidente, por el momento, no se ha pronunciado, aunque Magashule compartió ayer que su postura en las negociaciones había sido la de demandar un plazo de varios meses para efectuar su renuncia, en vez de ceder a los deseos del partido con una dimisión rápida.