El popular dicho de que si por la víspera se saca el día, está más vigente que nunca para la segunda ronda electoral. Analistas proyectan un aumento en el abstencionismo, el cual podría ser el mayor de la historia.

Por lo menos así lo infieren expertos del Estados de la Nación, partiendo de las estadísticas de las últimas elecciones.

Hace cuatro años, la abstención en primera ronda se promedió en un 32%. Para la segunda ronda entre Johnny Araya y Luis Guillermo Solís, la abstención quedó en 43%.

Para este año, la no participación de promedio en un 34%. Si se parte de que en segunda ronda es natural un número mayor de abstencionismo, coincide con Semana Santa.

Para el analista del Estado de la Nación, Ronald Alfaro, es difícil pensar que no se mantenga esa tendencia.

 

De acuerdo con Alfaro, hubo condiciones para el crecimiento de la apatía popular.

 

Sin embargo, el experto del Estado de la Nación apunta a que los niveles de no participación mantienen el mismo patrón desde 1953.

 

Hugo Picado, del Tribunal Supremo de Elecciones, recuerda que es imposible cambiar la fecha de la segunda ronda electoral.

 

Para las elecciones del 2002, 31% del padrón no votó. Este número aumentó a 40% en la segunda ronda entre Abel Pacheco y Rolando Araya.