Según datos de la Organización de Naciones Unidas, 10 millones de personas no son de un país ni otro. Viven en el mundo sin patria.

Esto quiere decir que nunca fueron registradas y no tienen una identificación.

Aunque parece extraño para muchos, aquí en Costa Rica, el Tribunal de Elecciones dio un paso histórico para reconocer el derecho de estas personas.

El 26 de mayo, se otorgó la cédula a doña Eloisa Castro. Ella ya es ciudadana costarricense a los 69 años.

 

Además de servicios médicos, doña Eloisa no podía acceder a bancos. Todo el proceso para terminar este capítulo tardó tres años.

 

Su hija, Heidy, también describe los momentos difíciles que vivieron de niños.

 

El director del Registro Civil, Luis Bolaños, califica el avance como histórico.

 

Costa Rica es de los primeros países con legislación y un procedimiento claro para entregar la ciudadanía a quienes nacieron y viven en el país, pero que la falta de la cédula les trunca el acceso a los servicios y derechos más básicos para cualquiera persona.