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El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá destacó que nuestro país estableció dos nuevos sistemas de rutas en las aguas del Pacífico que servirán a proteger a la población migratoria de ballenas jorobadas y otras especies de cetáceos para evitar colisiones con barcos.

El ente científico indicó que los dos nuevos sistemas de rutas marítimas, que crean una Área a Evitar y un Dispositivo Separador de Tráfico, fueron formalizados mediante un decreto impulsado por el Ministerio de Obras Públicas y Transportes de Costa Rica con la asesoría del ecólogo marino del Smithsonian, el doctor Héctor Guzmán.

"Logramos complementar y entender la distribución espacial de las ballenas en el sur de Costa Rica empleando transmisores satelitales, ayudándonos a definir las áreas potenciales de colisiones con grandes buques mercantes", explicó Guzmán.

Estos nuevos sistemas de rutas de tránsito marítimo "ayudarán a reducir las colisiones entre barcos y grandes ballenas, pero de igual forma aumentan el área de protección para los pescadores artesanales al alejar los barcos de la costa", añadió el científico según un comunicado del Smithsonian.

El Área a Evitar y el Dispositivo Separador de Tráfico servirán para incrementar la seguridad marítima en el Pacífico costarricense en la entrada del Golfo Dulce y del Golfo de Nicoya, respectivamente, y es una normativa que complementa el Área a Evitar ya aprobada y adoptada por la Organización Marítima Internacional (OMI) en marzo del 2017 e implementada en enero de este año, de acuerdo con la información del Smithsonian.

El Instituto destacó que la aprobación de esta importante propuesta logra proteger el medio ambiente marino, en especial a la población migratoria de ballenas jorobadas y otras especies de cetáceos que podrían ser impactadas por colisiones accidentales con un número creciente de embarcaciones de más de 900 toneladas.

Añadió que esas colisiones afectan gravemente a los animales, resultando en importantes lesiones e incluso su muerte, y generan en las embarcaciones desde grietas hasta serios daños a los cascos y hélices, ejes, timones y otros.

Precisamente el aumento de las dimensiones de los buques y la densidad de su circulación, resultado de la mejora en las instalaciones portuarias en la región del Pacífico Oriental, hicieron necesaria la definición de un ordenamiento de tráfico marítimo en el Pacífico central y sur de Costa Rica.

El Smithsonian indicó que ese hecho se refleja en las declaraciones de la OMI en diciembre de 2016, en la que señaló que "la intensificación del transporte marítimo mercante amenaza con aumentar las colisiones con especies migratorias del gran tamaño, como las ballenas y las tortugas."

"Próximamente las directrices del decreto, que incluyen el Dispositivo Separador de Tráfico de Golfo de Nicoya, y las dos Zonas a Evitar de Península de Osa (adoptada por OMI) y de Bahía Pavón, serán incluidas en las cartas de navegación digitales e impresas generalmente utilizadas por la marina mercante", dijo el Smithsonian.

Así, podrán "ser acatadas por todos los navegantes y disminuir la probabilidad de colisiones entre buques mercantes y cetáceos en aguas costarricenses, tal como se ha logrado en el Pacífico panameño".