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La otra cara de ser legionario

La vida tranquila y estable con la que viven Keylor Navas, Ronald Matarrita, José Guillermo Ortiz y otros legionarios no es la constante entre todos. Yuli Granados, esposa de Leonel Moreira, relató a Columbia Deportiva cómo fue vivir en La Paz, donde eso es lo que más brillaba por su ausencia.

En Julio 2019 se confirmaba que el arquero nacional jugaría en Bolivia, seis meses después su regreso a Costa Rica no podría hacer más feliz a la familia Moreira Granados.

Deportivamente no estaba mal, la campaña pasada sumó 2070 minutos, pero en este caso la decisión por regresar pasó por un tema familiar.

"Aquí la decisión es meramente por mi familia, no es por dinero", dijo el portero en conferencia de prensa.

"Leo renunció a salario incluso puso parte, dinero suyo, para poder salir de Bolivia", agregó inmediatamente Agustín Lleida, Gerente Deportivo manudo.

Yuli Granados, empezó a relatarnos esos momentos duros que incluso por algunas semanas terminaron separando la familia.

"Nosotros vivimos cosas muy fuertes. Estuvimos cuatro días encerrados en la casa sin salir siquiera a la puerta. Estuvimos atrincherados en un baño por más de cuatro horas mientras pasaba todo. Con audios de personas diciendo: 'vienen por mi casa', escuchando dinamitazos. Fue algo muy fuerte lo que vivimos y creo que es algo que los niños no deberían vivir", confesó.

"Me preocupaba mucho Leo, porque si bien es cierto este señor Evo ya se fue, ellos todavía no tienen presidente y aún hay una guerra social bastante grande allá. Tenía mucho temor de que Leo estuviera allá solo, pero lo encomendé siempre a Dios y Él fue el que se encargó de la mejor manera" agregó.

"Es como tener cama y no poder dormir. Tienes un tema económico bueno, pero no puedes usarlo para nada porque no hay cómo usarlo. Yo le dije a Leo que nunca más me volvía a quejar de nada. Sé que a nuestro país le faltan muchísimas cosas, tenemos que mejorar en muchas cosas, que las huelgas son para mejorar, pero a veces uno se queja mucho de todo. Del porqué duran tanto, porqué la fila es tan larga y tenemos servicios inigualables. La educación de este país es privilegiada. La salud de este país es privilegiada, hasta la comida. El hecho de llegar al supermercado y poder abastecer de lo que quieras es privilegiado. En Bolivia cosas que traen de afuera; por ejemplo, las galletas cuestan tres veces más que acá, es un país super caro, más caro que Costa Rica y nos quejamos bastante", continuó.

Desde hace tres semanas la familia sabía que regresar a Costa Rica era una opción, pero no fue hasta este jueves que Yuli supo lo real que era la posibilidad.

"Nosotros tenemos tres semanas de que Leo estaba pidiendo su salida y todo se dio hasta el jueves. El jueves fue cuando todo se dio y se planeó y ya había más seguridad de las cosas. No era nada fijo, pero estábamos más cerca de dar el paso. Ese fue el día que pude dormir, que pude comer y estar tranquila porque me preocupaba mucho que Leo estuviera solo allá, su seguridad", relató.

"Ha sido super angustiante, no sé ni cuantos kilos he bajado. Los chicos todos los días me preguntaban: '¿Mami, cuando llega papi?'. Nunca nos hemos separado, siempre hemos sido una familia super unida en las buenas, malas y regulares. La felicidad que ellos tienen no tiene precio", añadió.

Por la corta edad de Santiago y Camila, sus hijos, decidieron no contarles nada hasta este viernes cuando ya era un hecho de que verían de nuevo a su papá.

"Fue sorpresa para ellos que el papá viniera, se lo guardamos de sorpresa y estaban super contentos porque no hay nada como estar la familia junta", admitió.

"Hoy (ayer) se dieron cuenta que el papá regresaba y estaban súper felices. No les quisimos decir nada, porque no sabíamos si se iba a dar o no y no queríamos ilusionarlos", manifestó Granados.

Esa sonrisa fue evidente, primero en el aeropuerto cuando Camila no logró contener las lágrimas de poder abrazar a Leonel de nuevo. Segundo, en conferencia de prensa cuando no dejó de bailar y sonreír sabiendo que ya su papá no debía irse. Santi no se quedó atrás, todo tiempo tuvo una gran sonrisa en su rostro mientras con atención escuchaba que su papá jugaría de nuevo en el país.

En diciembre habían tenido una charla complicada con ellos, debieron decirles que se iban a separar por primera vez.

"Desde diciembre hablamos con ellos que nos íbamos a quedar aquí Santi, Camila y yo y que papá tenía que ir a trabajar. Lloraron muchísimo, todos los días que llamaba por videollamada querían que el papá ya viniera. Santi al tener ya diez años entiende un poco más el tema de tiempos, ya sabe cuánto es un mes, dos meses y estaba muy triste, él es más apegado a Leo que Cami. Cami lo es más conmigo. Ella aún no tiene esa noción del tiempo y todos los días preguntaba y preguntaba ¿cuándo venía su papá? Santi ya sabía, pero se le veía la tristeza en sus ojos", contó con un dolor de madre totalmente notable.

Ahora solo falta un miembro de la familia que llegará el martes, pero este viernes lo recordarán al saber que están juntos y seguros en su hogar.

"Gracias a Dios ya estamos todos completos, el martes esperamos que llegue Max, que es nuestro perro. Leo no tuvo tiempo de hacer los papeles para traerlo. Esta noche (la noche de este viernes) va a ser muy feliz porque vamos a estar todos juntos de nuevo. Estuvimos en diciembre unos días juntos, pero Leo tuvo que regresarse, para no separarnos más", así concluyó Yuli su relato a Columbia Deportiva minutos después de la presentación de Leo con Alajuelense.

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