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A Johnny Chaves le cortaron la mandíbula y le dijeron, 'puede perder su voz'

 
El técnico de Pérez Zeledón relata su historia de superación, marcada por tres operaciones, un tumor de cinco centímetros que regresó y el riesgo de perder su voz. 
 
El doctor le avisó a Johnny Chaves que podía perder su voz. 
 
Sería operado por tercera vez de un tumor de cinco centímetros en su garganta que creció aceleradamente y le tocaría afrontar una operación de 13 horas, en la que le romperían la mandíbula con una sierra.
 
El ultrasonido no dejaba claro si el tumor tocaba sus cuerdas vocales y sería durante la intervención quirúrgica cuando el cirujano se daría cuenta si el técnico podría seguir hablando o, por el contrario, perdería el sentido del habla.
 
 
"El médico me dijo, 'puede haber problemas en las cuerdas vocales', porque el ultrasonido no era claro. Me acuerdo que yo le decía, 'doctor, pero yo trabajo con mi voz', y él me respondió, Johnny, primero está la calidad de vida'".
 
Hoy, el timonel del Municipal de Pérez Zeledón puede contar su historia, que inició mucho tiempo atrás de aquella tercera cirugía, cuando apenas tenía 30 años y empezó a sentir un dolor en su garganta.
 
Recién había regresado de Canadá en 1990, después de jugar fútbol durante el verano, y optó por realizar una visita médica de rutina, pues tenía una inflamación en la amígdala.
 
Le realizaron una biopsia y se dieron cuenta de que le apareció un tumor cerca de la glándula parótida; en un principio, le dijeron que se encontraba ubicado en una posición complicada y no se podía operar sin antes hacer quimioterapia.
 
Sin embargo, pidió una segunda opinión y el médico Álvaro Camacho aceptó hacer la extracción, un 23 de diciembre en el hospital San Juan de Dios.
 
Todo salió bien, hasta que volvió a realizarse unos exámenes de rutina previo a un viaje a Alemania, el país al que viajaría para realizar unos estudios en dirección técnica.
 
El tumor había vuelto, pero el doctor le sugirió irse al Viejo Continente, pues era una afección de crecimiento lento, por lo que podía operarse seis meses después, cuando finalizara sus estudios.
 
Al volver a Costa Rica, se encontró con que tenía dos tumores de cinco centímetros en lugar de uno, ubicados entre la amígdala y la parótida.
 
De nuevo, lo operaron, le desmontaron la mandíbula y le sacaron los tumores.
 
Sin embargo, un año más tarde, en setiembre de 1999, el tumor volvió a crecer inesperadamente, aunque esta vez la solución traería problemas adicionales.
 
Chaves se sometió a una operación de 13 horas, en la que le cortaron la mandíbula con una sierra, con el riesgo de que podía perder su voz.
 
"Las preocupaciones se dieron, pero no me derrumbé, me mantuve positivo. Mi familia me dio mucho apoyo y yo me dije a mi mismo, 'tengo que encontrar la fuerza'", contó Chaves.
 
A pesar de que, confiesa, tiene que concentrarse para tener una buena dicción y de que la recuperación es muy complicada, Chaves nunca se rindió.
 
 
Tuvo que aprender a mover la mandíbula desde cero, utilizando unas paletas que le permitían abrir y cerrar su boca, pero al poco tiempo lo logró.
 
Incluso, aprendió a hablar holandés para cursar las licencias de entrenador, un idioma en el que, afirma, se necesita utilizar mucho la garganta.
 
"En Holanda admiraban mucho que con mis problemas yo me esforzaba, tenía que hacer un esfuerzo con el holandés", agregó.
 
Johnny Chaves estudió en Alemania y Holanda y hoy en día es uno de los entrenadores más preparados del fútbol de Costa Rica.
 
Hace seis años dejó atrás su última operación.
 
"Uno tiene un sueño y a veces tiene que pasar por muchas cosas. Por ejemplo, todos mis ahorros los invertí en prepararme en Holanda", concluyó Chaves.
 
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