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Diego Madrigal: El jugador que eligió los destinos exóticos para asegurar su futuro

Diego Madrigal se pregunta si hubiera asistido a Brasil 2014 de haber optado por seguir en el país, en lugar de jugar en destinos exóticos. Sin embargo, eligió su futuro y hoy tiene casa, carro, unos apartamentos y dinero para invertir en un negocio. Hoy en Cariari, el futbolista busca su segundo aire. 

Cuando militaba en Saprissa, se le abrió una puerta en el fútbol de Azerbaiyan, en una oferta que define como "irrechazable".

Vestido de rojinegro, le salió la oportunidad de brincar a Tailandia, y cuando jugaba en Herediano optó por aceptar una oferta de Paraguay.

Cada chance Diego Madrigal lo meditó con la almohada; puso sobre la balanza la Selección y el futuro de su familia y al final se inclinó por lo segundo.

Hoy en día tiene casa propia, unos apartamentos que renta en San Pedro, un buen carro y un dinero para invertir en un negocio familiar.

Por el contrario, a veces piensa en qué habría pasado si aguarda paciente y se consolida en alguno de los clubes grandes del país.

"Yo a veces me pongo a pensar, en mi casa descansando, que si no hubiera tomado la decisión de irme para allá (Azerbaiyan o Tailandia), quizás estaría en selección, pero igual eso no me quita el sueño", contó Madrigal. 

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Cuando optó por salir a Azerbaiyan, Jorge Luis Pinto lo estaba llamando con frecuencia a la 'Sele' y se acercaba el Mundial de Brasil 2014.

Otros jugadores de su generación, como Cristian Gamboa y Marco Ureña, se colocaron en la lista mundialista.

A sus 31 años, Diego Madrigal no se arrepiente de nada. El mundialista de Egipto 2009 milita en el equipo de Cariari en la Liga de Ascenso, en donde reside en un apartamento junto a otros futbolistas del club.

Su familia, esposa e hija, se quedaron en la capital, pero afirma que los visita con frecuencia. Madrigal confiesa que tuvo otros ofrecimientos de la Primera, aunque ninguna oferta era tan competitiva como la de Cariari.

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"La pandemia hizo que los equipos bajaran en lo económico y las propuestas que se me presentaron no me llamaban mucho la atención. Uno sabe que se ha ganado un respeto y por la experiencia que uno tiene no se puede ir a cualquier lado por cualquier cantidad de dinero", explicó Madrigal.

Después de salir de San Carlos, en donde formó parte de la nómina que consiguió el título de campeón, el volante ofensivo quería recuperar su mejor estado de forma, tras una lesión que le había provocado ciertos altibajos.

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Lo consiguió y hoy se siente feliz, preparado para, en algún momento, regresar a la división de honor y encontrar esa estabilidad que tanto anhela.

A pesar de que ya es un veterano, tiene la selección en su mente, pues dice que el técnico Rónald González lo conoce bien y sabe lo que puede dar.

Madrigal fue parte del equipo que consiguió el cuarto lugar en el Mundial de Egipto 2009, justamente con González en el banquillo.

Luego de la cita mundialista, empezó su andadura internacional. Dice que, en algún momento, tomó malas decisiones, pero que luego entendió que la carrera del futbolísta es muy corta y debía aprovechar todas las alternativas.

"Siento que son decisiones que toda persona tiene en la vida y que marcan mucho. Después de disputar el Mundial se me abrieron puertas interesantes, en ese entonces la persona que me manejaba me falló y no se dieron las cosas. A veces uno dice, 'pucha', si hubiera sabido esto antes tal vez no estaría aquí, pero estoy agradecido con el fútbol porque me ha dado todo", contó.

Madrigal no se arrepiente, insiste.

A pesar de lo que muchos creen, define a Azerbaiyan como un país petrolero de primer mundo, que no tiene nada que envidiarle a Estados Unidos y que brinda todas las comodidades para establecerse.

Reconoce que la gente es un poco fría y que no se consigue café ni frijoles en el supermercado. Sin embargo, hizo yunta con algunos jugadores latinoamericanos que también militaban en el club Inter Bakú.

En Tailandia se enamoró de las playas. Dice que las visitaba con frecuencia y que los mejores hoteles ofrecían precios accesibles. Es decir, era un país relativamente barato y con muchas bellezas naturales.

A pesar de que tuvo algunos conflictos con el club Suphanburi FC, que lo dejó sin jugar casi cinco meses, esto le permitió trasladarse a los lugares más turísticos del país y conocerlo a profundidad.    

En Paraguay también disfrutó, durante su etapa en Cerro Porteño. Como la mayoría de los paraguayos hablan el idioma guaraní, en ocasiones le costaba comunicarse con ellos, aunque también hablaban el español.

En este momento, Madrigal se centra en Cariari y en la posibilidad de llegar a la final de la Liga de Ascenso, en un proyecto que camina a paso firme.

"Venir acá ha sido provechoso, me ha hecho sacar lo mejor de mí", apuntó. 

Aunque espera, algún día, regresar a un equipo grande.

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El futbolista dice que en los tres grandes, Herediano, Saprissa y Alajuelense, recibió ofertas para continuar, pero que en ese momento decidió aprovechar las opciones que se le presentaron en el exterior.

Afirma que el mejor momento deportivo de su carrera fue con los erizos, cuando se afianzó en el once y anotó 11 goles en un torneo.

"Muchos no confiaban en mí cuando llegué a la Liga y creo que fue mi mejor torneo", confiesa.

Criado en Turrubares y Puriscal, Madrigal disfruta una etapa distinta en su carrera. Confía en que sus condiciones le permitirán volver a la Primera y, por qué no, al balompié internacional.

También anhela concluir la carrera de administración pública, que empezó  cuando militaba en la Universidad de Costa Rica, mucho tiempo atrás.